Regresé porque aún estoy con vida, porque a pesar de mi constante y pesada introspección encuentro motivos entre las nubes, la pizza, la música, la poesía y la Coca-Cola.
Regresé porque hoy me siento libre y porque solo a través de mi libertad vuelve mi inspiración.
Regresé porque no tengo miedo, porque el temor fue un sentimiento con el que no nací.
Regresé porque a pesar de haber vivido tanto tiempo sola nunca he estado en soledad. Porque el amor de quienes me acompañan en este camino es To-DO
Regresé porque la revolución del amor no duerme. A veces tiene pereza y está envuelta en las cobijas y procrastina y se queda días enteros viendo películas o series o leyendo sobre temas que nada tienen que ver con amor, pero aún así... no duerme. Está siempre alerta, siempre.
Regresé porque un día desperté y descubrí gustosamente que la hermosa neblina que invadía mi habitación le había dado paso al sol y los dos hermosos, complementos, sin competir, se muestran cuando se les antoja y cuando alguno de los dos aterriza y se queda mucho tiempo... que lindo que es!

La frágiles líneas que nos limitan y delimitan