A veces me siento sin aire. Un nudo apretado entre el pecho y el estómago que me detiene, me incomoda, me molesta, me estorba.
A veces me siento sin aire, intentando encontrar la forma de respirar de nuevo. Parece que mi cerebro hubiera olvidado cómo hacer funcionar los pulmones y las respiraciones profundas, porque, a pesar de todos los árboles que me rodean, de toda la naturaleza y el oxígeno aparente qué hay, no puedo respirar.
Estoy ahogada, sin aire y me asusta. Me asusta pensar que este ahogo que no resulta en muerte, este no respirar que de todas formas me mantiene viva, se quede para siempre, tengo miedo de no poder resolver este nudo, de no poderlo desenredar.
A veces me sirve escribir... me apacigua, me calma, me tranquiliza. Tal vez estoy empezando a desenredar este nudo con este escrito, tal vez así sea más fácil y rápido ayudarle a mi cerebro a recordar.... recuerda, recuerda, recuerda -cierro los ojos- tomo aire profundamente- lloro un poco- Nada.
Recuerda (por favor) recuerda pronto, prontito, onto, ito, onto, ito, onto....

Llévame a tu caminito de luz... llévame a tu caminito de amor... llévame a tu caminito de paz